
Plato antiquísimo propio de invierno. Una sopa simple, económica, nutritiva y sabrosa.
Los ingredientes básicos son el aceite de oliva, los ajos, el pan duro, el pimentón y el agua. Después hay quien le añade jamón, chorizo, tocino, huevos, ya sean cocidos, escalfados en la propia sopa o batidos,...
La que he hecho hoy lleva un poco de chorizo y unos huevos escalfados. Mmmmmmmmmmmmmm!
INGREDIENTES:
-6 dientes de ajo.
-6 rebanadas de pan duro.
-2 cucharadas de aceite de oliva.
-una cucharadita de pimentón (dulce o picante, para gustos).
-2 huevos.
-1 trocito de chorizo.
-Casi 1 litro de agua.

En una cazuela ponemos el aceite al fuego y añadimos los dientes de ajo cortados en rodajas finas. Lo dejamos a fuego no muy fuerte para que no se quemen unos 10 minutos. Cuando los ajos tengan un color dorado sin llegar a quemarse añadimos el pan duro partiendo cada rebanada en 3 ó 4 trozos. Freímos un poco el pan con los ajos y añadimos el pimentón y el chorizo en rodajas, removiendo muy bien el conjunto durante un par de minutos con cuidado de que no se queme el pimentón.
A continuación añadimos el agua (previamente calentada) y lo dejamos a fuego lento unos 15 minutos. Por último cascamos los 2 huevos encima de la sopa, tapamos la cazuela un par de minutos y retiramos del fuego.

En invierno es una sopa que entra de miedo y sienta de maravilla. Además también dicen que es buena para el resfriado, ya que aumenta nuestras defensas.